Fundación Reserva Biológica Dúrika

Protegiendo para las futuras generaciones

La Comunidad: Antecedentes

Motivados por el deterioro ambiental y las condiciones del área, un grupo de profesionales costarricenses funda en 1989 la Asociación de Desarrollo Agrícola y Cultural Dúrika, con el tiempo y debido a necesidades legales la asociación se transforma en la organización actual, denominada Fundación Pro Conservación de la Reserva Biológica Dúrika conocida localmente como “Fundación Dúrika”.

La comunidad se inició originalmente con 50 miembros, actualmente la comunidad cuenta con más de 100 miembros de diferentes nacionalidades. Un promedio de 30 personas residen permanentemente en la comunidad. Otros miembros desarrollan diversas actividades a favor de la comunidad desde diferentes partes de Costa Rica y el mundo. Este dinámico grupo de individuos está conformado por profesionales en diversas disciplinas, los cuales decidieron crear una comunidad auto suficiente en una zona remota, optaron por la zona de Buenos Aires por diferentes razones: la primera razón, fue la existencia de los últimos pobladores de indígenas Cabécar y Bribrí; segundo, que esta área presentaba todas las características idóneas para hacer de este proyecto todo un reto y un desafío a los ideales de conservación y protección. Cuando el grupo se formó en 1989, un riguroso programa de entrenamiento fue desarrollado, durante este período los miembros vivieron juntos y recibieron entrenamiento en diferentes campos, tales como; sobrevivencia y orientación en la montaña, primero auxilios, alimentación, meditación, yoga, gimnasia, caminatas y otros, además, aprendieron labores básicas como coser, hornear, construcción, y muchas otras actividades propias de la vida en el campo.

Hombres y mujeres transportaron todos los materiales necesarios para la construcción de la comunidad. Por varios años, la comunidad permaneció aislada del mundo exterior y era accesible sólo a pie. Recientemente la comunidad abrió una ruta facilitando el acceso a los visitantes. La comunidad fue creciendo paso a paso hasta alcanzar, lo que en la actualidad es: una exitosa comunidad orgánica auto suficiente caracterizada por la convivencia pacífica, el respeto mutuo, el trabajo duro, el amor por el ambiente y el ser humano, características que han sido esenciales en la forma de vida de cada uno.

La comunidad no es un grupo político, ni religioso. Su compromiso es ayudar en la protección de la naturaleza y del medio ambiente especialmente del lugar; además, contribuir favorablemente con los intereses de las culturas, dándole énfasis muy en especial a la cultura costarricense, al tiempo que los integrantes de otras culturas también dan su aporte en el proyecto, y de esta manera, con su ejemplo, inspirar a otros individuos para que continúen en la búsqueda de una mejor forma de vida en nuestro planeta.

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